lunes, 15 de abril de 2013

ACTIVIDADES

PRESENTACIÓN: Cuaderno a mano e individual.
FECHA DE ENTREGA: Martes, 23 de abril de 2013.


  • Realizar el mapa de Colombia y ubicar familias indigenas: Quimbaya, Muisca, Chibchas, Tayronas, Motilones y Chibchas. además consulta alimentación, costumbres y economía.
  • Consulta mitos y leyendas de culturas indigenas de Colombia.
  • Fragmento de "El carnero" es una obra escrita por Juán Rodriguez Freyle, se inicia como un documento historico cualquiera y entre sus paginas se incluyen historias, chismes y comentarios de la época.
  • Identifica de donde a donde esta expuesto el documento historico y en donde se encuentra el comentario o chisme, sintetizalo con tus propias palabras.
CAPITULO II 
  • En que se cuenta quién fue el cacique de Guatavita y  quién fue el de Boqotá, y cuál de los dos tenía la monarquía de este  Reino, y quién tenía la de Tunja y su partido. Cuéntase así  mismo el orden y esti­lo que tenían de nombrar caciques o reyes, y de dónde se originó este nombre engañoso del Dorado.
     
    En todo lo descubierto de estas Indias occidentales o Nuevo Mundo, ni entre sus naturales, naciones y moradores, no se ha hallado ninguno que supiese leer ni escribir, ni aún tuviese le­tras ni caracteres con qué poderse entender, de donde podemos decir, que donde faltan letras faltan cronistas; y faltando esto falta la memoria de lo pasado. Si no es que por relaciones pase de unos en otros, hace la conclusión a mi propósito para probar mí intento.
    Entre dos cabezas o príncipes estuvo la monarquía de este Reino, si se permite darle este nombre: Guatavita en la juris­dicción de Santafé, y Ramiriquí en la jurisdicción de Tunja (1).
     
    Llámolos príncipes, porque eran conocidos por estos nombres; porque en diciendo Guatavita era lo propio que decir el Rey, aquello para los naturales, lo otro para los españoles; y la misma ra­zón corría en el Ramiriquí de Tunja. Entendido este fundamen­to, primero hago la derivación por qué en estas dos cabezas prin­cipales había otras con títulos de caciques, que hoy conservan y es lo más común, unos con sobrenombres de ubzaquet, a quien pertenece el nombre de duques; otros se llamaban yuiquaet, que es lo propio que decimos condes o marqueses; y los unos y los otros muy respetados de sus vasallos, y con igual jurisdicción en administrar justicia, en cuanto con su entendimiento la al­canzaban, aunque el hurto fue siempre castigado por ellos y otros de estos, que adelante trataré algo de ellos.
    Guatavita que, como tengo dicho, era el Rey, no tenía más que una ley de justicia, y esta escrita con sangre como las de Dragón, porque el delito que se cometía se pagaba con muerte, en tánto grado, que si dentro de su palacio o cercado algún indio ponía los ojos con afición en alguna de sus mujeres, que tenía mu­chas, al punto y sin más información, el indio y la india morían por ello.
     
    Tenían a sus vasallos tan sujetos, que si alguno quería cobijarse alguna manta diferente de las demás, no lo podía hacer sin licencia del señor y pagándolo muy bien, y que el propio se­ñor se la había de cobijar. Discurra el curioso en los trajes presentes, si se guardara esta ley, dónde fuéramos a parar.
     
    Pasaba más adelante esta sujeción, que ningún indio pudiese matar venado ni comerlo sin licencia del señor; y era esto con tánto rigor, que aunque los venados que había en aquellos tiem­pos, que andaban en manadas como si fueran ovejas, y les co­mían sus labranzas y sustentos, no tenían ellos licencia de ma­tarlos y comerlos, si no se la daban sus caciques.
     
     
     
     
     
     (1) Lo. que se refiere aquí está errado en cuanto se relaciona con la monarquía o sistema de gobierno. El cronista dice que se lo contó don Juan, cacique y señor de Guatavita, su amigo, sobrino de aquel que hallaron los conquistadores en la silla; tenía, por tanto, interés en el asunto. Cuando llegó la conquista española al imperio chibcha, ejercían el gobierno cinco soberanos independientes: el Guanen­tá, el Tundama, el Sugamuxi, el Zaque y el Zipa que era el más poderoso y residía en Bacatá. La nación chibcha no tenía unidad de gobierno.
     
     
    En ser viciosos y tener muchas mujeres y cometer grandes incestos, sin reservar hijas y madres, en conclusión bárbaros, sin ley ni conocimiento de Dios, porque sólo adoraban al de­monio y a éste tenían por maestro, de donde se podía muy claro conocer qué tales serían sus discípulos.
     
    Y volviendo a Guatavita, en quien dejé el señorío, digo que tenía por su teniente y capitán general para lo tocante a la gue­rra a Bogotá, con título de Cacique Ubzaque, el cual siempre que se ofrecía alguna guerra con panches o culimas, sus vecinos, acudía a ella por razón de su oficio.
     
    Paréceme que algún curioso me apunta con el dedo y me pregunta, que de dónde supe estas antigüedades, pues tengo dicho que entre estos naturales no hubo quien escribiese, ni cronistas. Respondo presto por no me detener en esto, que nací en esta  ciu­dad de Santafé, y al tiempo que escribo esto me hallo en edad de setenta años, que los cumplo la noche que estoy escribiendo es­te capítulo, y que son los 25 de abril y día del señor San Marcos, del dicho año de 1636. Mis padres fueron de los primeros con­quistadores y pobladores de este Nuevo Reino. Fue mi padre soldado de Pedro Úrsula, aquel a quien Loe de Aguirre mató después en el Maratón, aunque no se halló con él en este Reino sino mucho antes, en las jornadas de Tarifan, Valle de Upar y Río del Hacha, Pamplona y otras partes.
    Yo en mí mocedad, pasé de este Reino a los de Castilla, a donde estuve seis años. Volví a él y he corrido mucha parte de
    y entre los muchos amigos que tuve fue uno don Juan, Caci­que y señor de Guatavita, sobrino de aquel que hallaron los con­quistadores en la silla al tiempo que conquistaron este Reino; el cual sucedió luego a su tío y me contó estas antigüedades y las siguientes.
    Díjome que al tiempo que los españoles entraron por Vélez al descubrimiento de este Reino y su conquista, él estaba en el ayuno para la sucesión del señorío de su tío; porque entre ellos he­redaban los sobrinos hijos de hermana, y se guarda esa costumbre hasta hoy día; y que cuando entró en este ayuno ya él conocía mujeres; el cual ayuno y ceremonias eran como se sigue.
    Era costumbre entre estos naturales, que el que había de ser sucesor y heredero del señorío o cacicazgo de su tío, a quien here­daba, había de ayunar seis años, metido en una cueva que tenían dedicada y señalada para esto, y que en todo este tiempo no había de tener parte con mujeres, ni comer carne, sal ni ají, y otras co­sas que les vedaban; y entre ellas que durante el ayuno no ha­bían de ver el sol; solo de noche tenían licencia para salir de la cueva y ver la luna y estrellas y recogerse antes que el sol los vie­se; y cumplido este ayuno y
     
    ceremonias se metían en posesión del cacicazgo o señorío, y la primera jornada que habían de hacer era ir a la gran laguna de Guatavita a ofrecer y sacrificar al de­monio, que tenían por su dios y señor.
    La ceremonia que en esto había era que en aquella laguna se hacía una gran balsa de juncos, aderezábanla y adornábanla todo lo más vistoso que podían; metían en ella cuatro braseros encen­didos en que desde luego quemaban mucho moque, que es el zahumerio de estos naturales, y trementina con otros muchos y diversos perfumes.
    Estaba a este tiempo toda la laguna en redondo, con ser muy grande y hondable de tal manera que puede navegar en ella un navío de alto bordo, la cual estaba toda coronada de infinidad de indios e indias, con mucha plumería, chaguales y coronas de oro, con infinitos fuegos a la redonda, y luégo que en la balsa comen­zaba el zahumerio, lo encendían en tierra, en tal manera, que el humo impedía la luz del día.
    A este tiempo desnudaban al heredero en carnes vivas y lo un­taban con una tierra pegajosa y lo espolvoreaban con oro en polvo y molido, de tal manera que iba cubierto todo de este metal. Me­tíanle en la balsa, en la cual iba parado, y a los pies le ponían un gran montón de oro y esmeraldas para que ofreciese a su dios. En­traban con él en la balsa cuatro caciques, los más principales, sus sujetos muy aderezados de plumería, coronas de oro, brazales y chagualas y orejeras de oro, también desnudos, y cada cual lle­vaba su ofrecimiento.
    En partiendo la balsa de tierra comenzaban los instrumentos, cornetas, fotutos y otros instrumentos, y con esto una gran vocería que atronaba montes y valles, y duraba hasta que la balsa lle­gaba al medio de la laguna, de donde, con una bandera, se hacía señal para el silencio.
    Hacia el indio dorado su ofrecimiento echando todo el oro que llevaba a los pies en el medio de la laguna, y los demás caciques que iban con él y le acompañaban, hacían lo propio; lo cual aca­bado, abatían la bandera, que en todo el tiempo que gastaban en el ofrecimiento la tenían levantada, y partiendo la balsa a tierra comenzaba la grita, gaitas y fotutos con muy largos corros de bai­les y danzas a su modo; con la cual ceremonia recibían al nuevo electo y quedaba reconocido por señor y príncipe.
    De esta ceremonia se tomó aquel nombre tan celebrado de¡ Dorado, que tantas vidas ha costado, y haciendas. En el Perú fue donde sonó primero este nombre dorado; y fue el caso que habien­do ganado a Quito, donde Sebastián de Belalcázar andando en aquellas guerras o conquistas topó con un indio de este Reino de los de Bogotá, el cual le dijo que cuando querían en su tierra hacer su rey, lo llevaban a una laguna muy grande y allí lo dora­ban todo, o le cubrían de oro, y con muchas fiestas lo hacían rey. De aquí vino a decir el don Sebastián “vamos a buscar este indio dorado”.
    De aquí corrió la voz a Castilla y a las demás partes de Indias, y a Belalcázar le movió venirlo a buscar, como vino, y se halló en esta conquista y fundación de esta ciudad, como mas largo lo cuenta el padre fray Pedro Simón en la quinta parte de sus noti­cias historiales, donde se podrá ver; y con esto vamos a las guerras civiles de este Reino, que había entre sus naturales, y de dónde se originaron, lo cual diré con la brevedad posible porque me dan vo­ces los conquistadores de él, en ver que los dejé en las lomas de Vé­lez guiados por el indio que llevaba los dos panes de sal, a donde podrán descansar un poco mientras cuento la guerra que hubo en­tre Guatavita y Bogotá, que pasó como se verá en el siguiente capítulo.
 
 
  • ¿Porque se le llama "la carta de Jamaica".
  • Realiza una breve biografia de Simón Bolivar.
  • ¿Cual era el objetivo de la carta de Jamaica?
  • ¿Que reflexion obtienes de esta carta?
"QUIEN NO CONOCE SU HISTORIA, ESTA CONDENADO A REPETIRLA"

Leer 100 años de soledad.
ATENCIÓN. Estar atento en el manejo de los nombres de los personajes, ya que de generación a generación pasan en la historia los mismo nombres, como tradición en la obra.

Presentar en grupo un video (hecho por ustedes), con la  sintesis del libro, por ejemplo en obra de teatro, musical, entrevista (lo que deseen).
Fecha de entrega  viernes 17 de mayo de 2013.

Aqui esta el libro...

http://biblio3.url.edu.gt/Libros/100sole.pdf 

 
 
 
 
 
 

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